Guatemala, 15 mar. 17. AmecoPress/SEMlac.- Comida agusanada, cuartos de castigo, panes con heces, violaciones sexuales y hasta abortos a golpes… todo formaba parte del diario vivir de las niñas y niños guatemaltecos en el hogar Virgen de la Asunción. Allí el maltrato culminó en una tragedia que llevó a la muerte a 38 menores de edad.

Sus cuerpos consumidos por las llamas, tras haber sufrido el encierro en un cuarto con llave, como castigo por intentar fugarse de ese infierno en el que vivían desde que salía hasta que se ponía el sol.

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"Hogar Solidario" o también "Hogar Seguro", ninguno de los nombres que tenía, según el gobierno de turno, rima con lo que allí vivían alrededor de 500 niños y niñas de cero a 17 años, tras cerrarse el portón donde ingresaban por orden del juez para ser abrigados y protegidos con amor.

En su lugar recibieron maltratos, amenazas, humillaciones y muerte, según Leonel Dubón, del Refugio por la niñez.

También fueron provistos de indiferencia, la que se hizo más visible cuando los desgarradores gritos suplicaban que abrieran la puerta, al avivarse las llamas dentro de la habitación, y monitores, psicólogas y autoridades del hogar hicieron oídos sordos, tal como lo narraron las niñas que estaban en otra habitación.

Se asfixiaron con el monóxido de carbono hasta perder la conciencia, describe el médico forense del Instituto de Ciencias Forenses INACIF, Sergio Rodas. Incluso, vecinos aledaños al hogar dijeron ver el humo que salía por las ventanas, que fueron quebradas ante la desesperación de las niñas.

Es de 14, 15 y 16 años la edad de las pequeñas que, en diferentes ocasiones, habían denunciado ante los medios de comunicación, trabajadoras sociales de la Secretaría de Bienestar Social (SBS) -el ente que tiene bajo su cargo el Hogar Virgen de la Asunción- y el Ministerio Público (MP) que eran obligadas a tener relaciones sexuales con algunos monitores y que muchas veces les tiraban semen en la cara.

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