La responsabilidad recae en la sociedad y en el ‘pimponeo’ que les dan las entidades

“Nos están matando” y ya nos estamos acostumbrando a esa frase. Lo comprobamos una vez más con el asesinato de Claudia Giovanna Rodríguez, cuatro meses después de la violación y muerte de Yuliana Samboní y una semana después del intento de feminicidio de Paola Noreña en Bogotá.

Eso sin contar los miles de casos en otras ciudades que, lamentablemente, pueden terminar como el del lunes pasado en el centro comercial Santa Fe. Los feminicidios en Colombia se dan la mano y en parte porque las mujeres no encuentran la protección cuando la necesitan: la tramitología las está ‘matando’.

El mismo Gobierno lo sabe. De hecho, la consejera Presidencial para la Equidad de la Mujer, Martha Ordóñez, quien se pronunció por los casos que se han presentado en los últimos meses, reiteró que es necesario fortalecer todas las acciones de articulación institucional frente a la activación de las rutas de protección, atención y denuncia en los casos de violencias contras las mujeres.

Señaló que es muy importante el trabajo conjunto y coordinado por las diferentes autoridades con responsabilidad en ese proceso, incluyendo el sector salud, Policía, Fiscalía, justicia, Ministerio Público, entre otras, para que la ruta se active aplicando el principio de debida diligencia y se brinden las condiciones de seguridad necesarias para proteger a las mujeres víctimas.

En el papel todo se lee bien

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