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“Aún preso, va a imaginar cómo matarme cuando salga”

El 2 de agosto de 2010, Corina Fernández fue baleada por su ex pareja en la puerta del colegio de sus hijas en Palermo. Todavía tiene dos balas en el cuerpo. Hoy cuenta su calvario por primera vez.

Sus hijas tenían 6 y 7 años. Ese día, el padre las sentó en la cama, clavó un cuchillo en el colchón y las dejó mirando. A Corina la sacó la Policía con la cabeza deformada por los golpes, pero el juez dijo que las nenas tenían que quedarse.

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